Del mercado al corazón: el poder medicinal de la llajwa y sus ingredientes

En cada rincón de Bolivia, desde los puestos de las ferias hasta las mesas familiares, la llajwa se hace presente como un acompañante esencial. Pero más allá de su sabor picante y refrescante, esta salsa tradicional encierra propiedades nutricionales que merecen ser revalorizadas en tiempos de enfermedades crónicas y alimentación industrializada.

Hecha principalmente de locoto, tomate y quirquiña o huacataya, la llajwa es una fuente natural de vitamina C, antioxidantes y compuestos antiinflamatorios. El locoto, aunque temido por su picor, contiene capsaicina, un elemento que ayuda a la circulación, alivia dolores musculares y mejora el metabolismo. El tomate, por su parte, es rico en licopeno, que se asocia con la prevención de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

La preparación fresca y sin cocción de la llajwa permite conservar intactas estas propiedades. Su uso como aderezo natural contribuye a reducir el consumo de salsas industrializadas llenas de conservantes, grasas trans y azúcares ocultos. Es una aliada perfecta para realzar el sabor sin comprometer la salud.

Rescatar recetas tradicionales como la llajwa, promoviendo su consumo consciente, es parte de una estrategia más amplia para combatir enfermedades no transmisibles. Bolivia puede aprovechar su riqueza culinaria no solo para deleitar paladares, sino también para fortalecer su sistema inmunológico, desde lo cotidiano.

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